Es difícil explicar por qué los humanos podemos ser tan violentos como pacíficos. Tenemos la capacidad de ser amorosos, sensibles y tranquilos, razonables, generosos y compasivos; pero también para ser agresivos, intolerantes y vengativos, controladores, destructores y hasta crueles y asesinos, incluso, al mismo tiempo. En el mundo actual, donde se impulsa la civilización y . . .