Maestros, consejeros y personas que tratan con familias latinas se preguntan por qué muchos niños prefieren hablar inglés aunque sus padres inmigrantes les hablen en español. Les recomiendan insistir, con la esperanza de que no pierdan su idioma y sean bilingües. Sin embargo, lo hablan menos, deteriorándose hasta que la tercera generación ya . . .

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