Ha pasado casi un año desde que el condado publicó avisos declarando que sus hogares no eran aptos para ser habitados por humanos, sin embargo, los residentes del rancho Martinelli todavía no tienen otro lugar a donde ir. Han estado viviendo con ansiedad e incertidumbre mientras esperan que el condado cumpla su promesa de encontrar viviendas dignas y económicas. Su paciencia se está agotando y sus nervios están desgastados.

Temiendo que sus preocupaciones pudieran ser…