El dicho viene del inglés, y se refiere a que una persona puede entender mejor la experiencia (usualmente negativa) de otra, imaginándose por un momento en la situación de esa otra persona.  Aunque esto se escucha cada vez más en español, ya existía la frase “ponerse en el lugar de otro,” que no implica meterse en sus zapatos ni incomodarse por tener que calzárselos, habiéndolos de tallas y estilos tan variados y distintos.

Con la…