Entre las sorpresas que me llevé recién llegado a este país hace tres décadas estuvo la celebración del 5 de Mayo; una fiesta patriótica mexicana importante aunque de segundo nivel, que no justificaba los grandes anuncios que vi en periódicos y tiendas, con ventas de cerveza y otro productos que me resultaban malas versiones gringas de una mexicanidad falseada tipo Taco Bell.
Ningún paisano de la fábrica donde trabajaba mencionó nada sobre la celebración; en…