Durante mi estancia en México, un sobrino me invitó a ir con su esposa y su pequeña hija a visitar el terreno que compraron en una zona campestre, apartada del bullicio urbano, a hora y media de la ciudad, sobre la Sierra Norte. La idea, me explicaban, es aprovechar precios razonables y disfrutar la naturaleza que aún queda en lugares como ése. Su terreno tiene muchos árboles y un riachuelo que recorre su parte baja.…