Las he visto por doquier desde que muy temprano esperaba el aeroportero. Noté algunas en el autobús. Ya en el aeropuerto, empecé a observarlas cada vez más; primero, mientras esperaba turno en la cola para checar el vuelo. El desfile ahí fue interminable, junto al apurado ir y venir del acarreo de maletas, gritos, voces, y luego siguió en la molesta y rutinaria revisión de seguridad “no imagino todo lo que tuvieron que hacer ahí…