En un país civilizado como éste, con larga tradición democrática y leyes diversas que deben respetarse, so riesgo de pagar las consecuencias, la palabra “ilegal” puede concitar reacciones airadas, más cuando se asigna a una persona o grupo. Pero cuando por razones prácticas algo queda fuera de la ley y se viola, casi todos pretendemos que no ha pasado nada, aunque cuando caen sus infractores esto sirva para probar que “las leyes sí se cumplen.”