Desde mi llegada a California y al área de la bahía, llamaron mi atención los numerosos carteles en español desperdigados por doquier. Aún con errores gramaticales, sintácticos y fonéticos, la cantidad es impresionante: Tiburón, Corte Madera, San Anselmo, San Rafael, Nicasio… me causaron sensaciones encontradas, con la familiaridad de mi idioma en una tierra ajena, rica, moderna, y la pérdida de su significado original en un mundo angloparlante, donde esos nombres extraños, a menudo mal…