Problemas de traducción

10/02/2014

Se cree que basta con que lo dicho o escrito en inglés se pase al español, para que los inmigrantes latinos entiendan todo y participen en la vida pública al igual que los anglohablantes. En recientes reuniones de la directiva del distrito escolar Shoreline, la falta de adecuada interpretación impidió la participación plena de los padres de familia que hablan español. Se quejaron que los intérpretes de la agencia de traducción “Language People” no se presentaron u ofrecieron servicios deficientes, incluyendo a uno que tradujo sólo “una o dos de diez palabras” y luego, “se quedó dormido.” El superintendente Tom Stubbs se disculpó, prometiendo que no volvería a ocurrir, pues “debemos proveer a nuestras familias traducción en todas las reuniones de la directiva y proveerles materiales traducidos,” dijo. 

Pero, no es tan sencillo. Además del idioma, existen otras barreras que impiden la comprensión entre latinos y gringos en general. La mayor barrera es cultural. Casi todos los inmigrantes llegan con costumbres y prejuicios propios, educación limitada y poca información y medios para entender el funcionamiento de la vida y costumbres del país, su organización, sistemas e instituciones formales y códigos culturales y sociales, evidentes para cualquiera nacido y criado aquí. 

Con el tiempo se van adaptando, imitando a otros llegados antes. Así, parecen funcionar en trabajos, calles, tiendas y, al tener hijos, en escuelas. Pero sin hablar y entender inglés bien, sistemas como el escolar, con vocabulario y códigos especiales, pueden resultarles ajenos e intimidantes. En pocas escuelas mexicanas se acostumbra participar, en un sistema educativo autoritario y vertical, donde maestros y directores son vistos como seres superiores.

México, como muchos otros países, tiene un sistema de desigualdad económica y social donde todos saben su lugar en el escalafón social, según su apariencia, color de piel, dinero, familia o lugar de origen. Todos saben que quienes más tienen y parecen más europeos son superiores, se les debe respeto, admiración y nunca hay que contradecirlos. Todos quieren ascender social y económicamente, pocos lo logran. 

Los gringos con frecuencia ignoran esas diferencias culturales y las dificultades que enfrentan esos inmigrantes aquí. Piensan que con tratar a los latinos como iguales, éstos van a entenderlos y saber cómo funcionan las cosas aquí. Pero tal igualdad casi nunca es recíproca. Los latinos sonríen y parecen complacidos con el buen trato que les brindan, pero en el fondo se sienten tan distintos que a menudo esta situación los incomoda. No entienden que alguien superior los trate como iguales.

Con esto en mente, ¿qué otras condiciones debe haber para que haya una verdadera interpretación en una reunión? Para que un intérprete traduzca simultáneamente al español lo que se dice en inglés en una reunión o evento, se requiere primero un sistema de audio eficiente directo al intérprete, para que oiga y entienda claramente cada palabra dicha en inglés y pueda traducirla con su micrófono a sus escuchas con receptores adecuados y sin interferencias. No se puede interpretar si no se oye bien (queja del intérprete dormilón en Shoreline). Es necesario que quienes participan en inglés estén conscientes de esto y no hablen en voz baja o muy rápido, ni se interrumpan ni hablen al mismo tiempo. Tampoco deben leer documentos en voz alta, pues eso acelera su habla, ni usar demasiados acrónimos ni vocabulario especializado que el intérprete desconozca y no pueda traducir o explicar con fluidez. Por eso, el intérprete debe estar en contacto directo con los hablantes, para hacerles saber cuando estas cosas ocurran. 

Debido a las barreras culturales al interpretar, surgió el término “interpretación cultural.” Esto hace posible que un buen intérprete, consciente de las diferencias culturales, considere interpelar tanto a hablantes como escuchas, para asegurar que ciertos términos, ideas o expresiones sean verdaderamente comprendidos por todos o sean explicados más a fondo. Un buen intérprete cultural también puede marcar el tono de la discusión o participar como mediador en la difusión de las ideas entre gente de dos culturas distintas en un diálogo, conversación o reunión, pues ambas partes merecen la misma oportunidad para participar, entender y ser entendidas, aún con sus diferencias. Esto casi nunca ocurre.

Con las traducciones escritas enfrentamos un problema similar, pues se asume que los migrantes pueden leer al mismo nivel y entender igual que un lector gringo promedio. Se desconoce su nivel de alfabetización real y medios para entender en términos de igualdad. Una traducción escrita suele tener los errores propios de traductores que no saben escribir bien en español (un buen traductor es ante todo un buen escritor), pues tienden a traducir muy literalmente del inglés. 80 por ciento o más de traducciones escritas contienen serios errores gramaticales, sintácticos y de interpretación. 

Qué bueno que haya traductores y traducciones del inglés al español en Shoreline y otras instituciones y agencias, pero si se ignoran las diferencias culturales y educativas, y las deficiencias de traductores y traducciones, no se va a lograr una comunicación verdadera ni el entendimiento tan anhelado.  

 

Victor Reyes is a translator, teacher and native of Puebla. The English version of this column was printed last week and is available at ptreyeslight.com.